Corcovado – Costa Rica

Visitar el Parque Nacional Corcovado fue el escenario perfecto para acabar el turbulento 2018 y recibir el nuevo año. Ubicado al suroeste de Costa Rica, en la Península de Osa, Corcovado ofrece un espectáculo de biodiversidad y paisajes inolvidables. Creado en octubre de 1975, Corcovado tiene la fama de ser uno de los lugares más extraordinarios del mundo.

Viaje al Progreso

Llenos de expectativas, iniciamos el viaje desde Coronado, San José, el 31 de diciembre. Tras tomar la ruta por la costanera y reunirnos con el resto del grupo en las cercanías del río Tárcoles, proseguimos el viaje hacia nuestro primer destino: Drake.

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Ruta Coronado-Drake. Tras varias paradas técnicas a lo largo del camino, llegamos a Drake aproximadamente a las 18.00 hrs, tras 9 horas de viaje.
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Playa en Golfo Dulce, en ruta a Drake. (Foto: CPVega)

A eso de las 18:00 hrs llegamos a nuestro primer destino: el hostal Drake Bay Backpackers ubicado en la localidad de El Progreso, a unos 20 minutos de Bahía Drake. Marvin, el dueño nos atendió muy bien y no ocultaba su alegría: entre tanto turista, éramos los únicos nacionales (7 ticos y una chilena). Después de una rica cena y una sesión de karaoke llena de hits, decidimos adelantar los abrazos de año nuevo y a las 22:00 hrs nos fuimos a dormir: al día siguiente la buseta nos recogería a las 5.30 hrs para llevarnos al embarcadero y seguir con la fase siguiente del viaje.

Sin guía no hay viaje

Es obligación para entrar a Corcovado el contratar a un guía. Nos encontraríamos con nuestro guía el 1 de enero a eso de las 6:00 hrs en el embarcadero de Drake. Tal como lo acordado, nuestro guía, estaba allí listo para conducirnos a través de los senderos del parque. Desde Drake se tarda aproximadamente una hora en bote (a 40 km/h) llegar hasta la desembocadura del río Sirena, y desde ahí, una caminata de 1.2 km nos llevó hasta la estación Sirena. Con un mar en calma y un día de sol radiante, nuestro viaje en bote fue placentero y lejos de las temibles historias de botes volteados por las olas y embarques complicados. Ya en el río Sirena vimos la primera señal de lo que nos esperaba: caca de la elusiva danta. Con emoción, caminamos hasta la estación y para nuestro asombro nos encontramos con una infraestructura y equipamiento que excedía nuestras expectativas: Wi-Fi, baños, duchas, comida sabrosa y dormitorios comunes con mosquiteros. Tras un breve descanso, cargamos nuestras mochilas con lo esencial: cámara, binoculares y agua e iniciamos nuestro primer recorrido.

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Vista a formaciones rocosas desde la desembocadura del río Sirena. (Foto: CPVega)

Día 1

Si nos hubieran dicho no habríamos creído…

A penas salimos de la estación comenzamos primero a oír, luego a oler, y finalmente, a ver aquella biodiversidad con la que se asocia a Corcovado. Monos, pequeños lagartos, aves, insectos, miles de plantas, árboles gigantes. Y a una hora de caminar: la tan elusiva danta! Sí, el clímax soñado de todo visitante del parque fue alcanzado a tan sólo  una hora del haber iniciado el recorrido. La danta, es el animal emblemático del parque y muchos turistas cruzan océanos para verla sin tener suerte. Por tanta emoción de haberla econtrado, decidí no tomar fotos y disfrutar del momento sólo observándola. Era un ejemplar relativamente pequeño, pero sin embargo, completamente diferente a todo lo que antes había visto. Para una chilena como yo, dantas sólo aparecen en los pensamientos una vez que se tiene la suerte de viajar a América Central.

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drake-sirena (Arriba) Danta (Tapirus bairdii). Foto aparecida en The Tico Times. (Abajo) Ruta Drake-Sirena.
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Gavilán Chapulinero (Buteo magnirostris). (Foto: CPVega)
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Gavilán Chapulinero (Buteo magnirostris). (Foto: CPVega)
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Basilisco café (Basiliscus vittatus). (Foto: CPVega)

Una tarde de mil visiones

Tras recoger nuestro almuerzo y llenos de emoción tras ver a la danta, nos dirgimos nuevamente hacia uno de los senderos. A 10 metros de la estación, una belleza: un carpintero en plena tarea de alimentación.

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Carpintero nucadorada, golden-naped woodpecker (Melanerpes chrysauchen), hembra. (Foto: CPVega)
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Carpintero nuca dorada, golden-naped woodpecker (Melanerpes chrysauchen), hembra. (Foto: CPVega)
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Con gracia y estilo se nos acercó un Tinamú (Tinamus major). (Foto: CPVega)
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Tímida entre las ramas apareció una Guatuza (Dasyprocta punctata). (Foto:CPVega)
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Desafiante e imponente nos observaba un Gavilán cangrejero (Buteogallus anthracinus). (Foto: CPVega)
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Gavilán cangrejero (Buteogallus anthracinus). (Foto: CPVega)
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Desde los árboles nos observaba un Mono aullador (Allouata palliata), el despertador de la selva. (Foto: CPVega)
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Mono aullador (Allouata palliata). (Foto: CPVega)
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Mientras un tierno Mono capuchino (Cebus capucinos) nos vigilaba atento escondido detrás de un palo. (Foto: CPVega)
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Quizás lo de “tierno” fue una exageración! (Foto: CPVega)
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El inquieto Mono ardilla (Saimiri oerstedii) está pendiente de las amenazas del bosque. (Foto: CPVega)
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Como este Gavilán cangrejero (Buteogallus anthracinus) que busca su presa entre el canopy. (Foto: CPVega)
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Alto en el cielo, vuela un ave Fragata (Fregata magnificens). (Foto: CPVega)
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Y al borde del río, un Correlimos (Tringa flavipes). (Foto: CPVega)
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Y un Ibis blanco (Eudocimus albus), enigmático y silencioso. (Foto: CPVega)
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Y en medio del sendero, el parafernálico Pavón (Crax rubra) buscando a quien impresionar. (Foto: CPVega)
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Como por ejemplo a esta hembra que deambulaba por el claro. (Foto: CPVega)
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Cuando llegamos al río, quisimos darnos un baño, pero se nos quitaron las ganas al ver este Cocodrilo americano (Crocodylus acutus). (Foto: CPVega)
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Que solo no estaba! (Foto: CPVega)
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Cansados por las caminatas del primer día, decidimos recibir el primer atardecer de año en la desembocadura del río Sirena. (Foto: CPVega)

Ausentes en la fiesta: Serpientes, arañas, pumas, manigordos, y jaguares.

 

Día 2

Los pájaros de Corcovado

Tras un primer día lleno de emociones, nuestras expectativas para el segundo eran elevadas. Y el parque no nos falló. Fue un día cargado de emoción para aquellos con alma de ornitólogos. A pesar de andar equipada con un lente de 350 mm, una falla ténica del trípode (en el Día uno pasó de ser un trípode a ser un “bípode”) me dificultó la tarea de fotografiar aves, por lo cual dos de los tesoros del parque: el Trogón cabeza verde (Trogon massena) y la Chara coroniazul (Cyanolyca cucullata) no  pude fotografiarlos exitosamente (nervios de principiante).  Además hubo pajaritos que no pude identificar, por lo que dejo abiertos los comentarios por si alguien los reconoce.

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Un árbol agujereado es un buen indicio de que cerca hay pájaros carpinteros. (Foto: CPVega)
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Cerca, rondaba un Trepador o Trepatroncos pinto (Xiphorhynchus lachrymosus). (Foto: CPVega)
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Unos metros más allá, nos recibió el tac tac de un Carpintero pico pálido (Campephilus guatemalensis). (Foto: CPVega)
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Carpintero pico pálido (Campephilus guatemalensis). (Foto: CPVega)
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Entre las hojas, la Hormiga de fuego quien vive en simbiosis con este árbol de Cornisuelo (Foto: CPVega)
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El sendero se acerca a veces a la playa, allí descansaban dos Buitres negros (Coragyps atratus). (Foto: CPVega)
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Cerca del río, esta joven Garza azul (Egretta caerulea) busca alimento. (Foto: CPVega)
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Entre el follaje, este pajarito no identificado. (Foto: CPVega)
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Una joya del bosque, una hembra del pequeño Buco barbón (Malacoptila panamensis) a unos pocos metros del sendero. (Foto: CPVega)
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Buco barbón (Malacoptila panamensis). (Foto: CPVega)
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Vigilante, una Plañidera rojiza (Rhytipterna holerythra). (Foto: CPVega)
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En el claro, nos esperaba un Coatí o Pizote (Nasua narica). (Foto: CPVega)
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Elusivo, un Trogón cabeza verde (Trogon massena) sólo se dejó fotografiar de espaldas. (Foto: CPVega)
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Hacia el final del día, en la playa, nos esperaba un Caracara cabecigualdo o cabeciamarillo (Milvago Chimachima), pariente del querido Tiuque (Milvago chimango). (Foto: CPVega)

 

Día 3

El regreso

Tras dos expectaculares días en el Parque Nacional Corcovado, iniciamos nuestro regreso a San José temprano en la mañana, visitando en el camino a la Isla del Caño, famosa por su biodiversidad marina y riqueza arquelógica. Debido a situaciones técnicas (no sé nadar), no pude aventurarme a hacer snorkeling en la isla, pero mis compañeros de viaje tuvieron dos horas de aventura submarina donde pudieron observar tiburones, manta rayas, tortugas y diversos habitantes del arrecife. Yo, desde el bote, tuve la fortuna de ver delfines moteados y una gran tortuga carey. Tras un par de horas en la isla, me deleité en la playa observando alguno de sus curiosos habitantes.

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Ruta de regreso pasando por la Isla del Caño (en rojo). El avistamiento de delfines fue justo entre la isla y la estación Sirena.

 

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En la playa de la Isla del Caño hay gran demanda de conchas de caracoles y se pueden ver cientos de cangrejos hermitaños luchando por conseguir la concha más resistente y grande. (Foto: CPVega)
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La lucha se desata bajo el intenso sol de mediodía. (Foto: CPVega)
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No todos resisten el calor abrumador y deben refugiarse bajo las hojas. (Foto: CPVega)

Nuestro viaje de regreso nos llevó a hacer una escala en Playa Piñuelas donde acampamos por una noche. Al día siguiente, iniciamos nuestro viaje de regreso a las 8:00 de la mañana, y tras 14 horas de viaje (incluyendo paradas técnicas para almorzar, comer helado, cargar diesel, mega presas y visitar la playa) regresamos a eso de las 20:30 hrs a Coronado, y desde allí, partí rumbo a mi casa, en San Ignacio de Acosta en donde mis tres panteritas me esperaban inquietas.

Corcovado es un lugar mágico. Quien desee un respiro de la jungla de cemento debe sin dudarlo visitar este rinconcito del universo.



Si desea visitar Corcovado, puede contactar a Donny Núñez, donnyarguedas@hotmail.com, +506 896 869 33, Guía acreditado, bilingüe (English-Spanish).

One thought on “Corcovado – Costa Rica”

  1. Hola Pauli…..excelente viaje….y con tus relatos nos hiciste pensar en estar allí….fotografías muy bellas y en el momento preciso….saludos a tus panteras…..

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